A los 15-16 años, Mauro descubrió el hip-hop gracias a una batalla de rap entre Arkano y Skone que vio en YouTube. Eso le voló la cabeza.
1. El Escenario: El Quinto Escalón
Aunque Duki frecuentaba varias plazas, su casa fue el Parque Rivadavia, en el barrio de Caballito.
El ambiente: No había micrófonos, se gritaba en un círculo de gente (el "rulo") y los jueces votaban con la mano.
Su estilo único: Mientras otros se enfocaban solo en el ingenio o el insulto, Duki trajo el flow. Él rapeaba como si estuviera grabando una canción, con musicalidad, usando juegos de palabras y variaciones de velocidad que nadie más hacía.
2. El "Wanakin" y sus primeras barras
Antes de ser el Duko, se anotaba como Wanakin. Sus primeras batallas muestran a un chico delgado, con gorra y una energía eléctrica.
Su debut viral: Su batalla contra Beelze en 2016 es icónica. Ahí dejó claro que no le importaba ganar la competencia de "punchlines" tradicionales, sino que quería demostrar que tenía más estilo que nadie.
La victoria clave: El 2016 fue su año. Ganó la Fecha 6 del Quinto Escalón tras vencer a Nacho en una final histórica. Ese día, el premio era una sesión de grabación en el estudio Castillo Azul. De esa sesión salió "No Vendo Trap", el tema que cambió la historia del género en Argentina.
3. La transición: Del Freestyle al Trap
Duki fue de los primeros en entender que las batallas eran un trampolín, no la meta final.
La crítica de los "Real": En las plazas, muchos lo criticaban porque empezó a meter efectos de voz (como el autotune) en sus presentaciones en vivo. Los más puristas del rap lo veían como una traición, pero él se mantuvo firme en su visión de ser un artista musical, no solo un batallero.
El retiro de las plazas: Una vez que "No Vendo Trap" y "Hello Cotto" explotaron, Duki dejó de competir. Sabía que su lugar estaba en el estudio. Su última gran aparición fue en la despedida del Quinto Escalón en el Microestadio Malvinas Argentinas (2017), donde se despidió como la estrella que ya era.

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